
“Lo pedí con un poco de desconfianza porque soy inmune a todo lo que diga ayuda a dormir. Pensé que por lo menos iba a ser una bebida calentita rica. Es delicioso, chocolatoso, sin gusto a tierra ni a tiza. Pero lo que me voló la cabeza fue que 30 minutos después no podía parar de bostezar. Me fui a dormir y dormí hasta las 8:30, algo que no me pasaba hace años.”
Carolina M.







